17 de febrero de 2014

DÍA A DÍA — GOODBYE SEVENTEEN


Mi madre y mi hermana se encargaron de tenerme ocupada. Lo mejor de todo es que acabo de pasar la semana de exámenes (por cierto, he sobrevivido!) Todas las celebraciones han sacado los nervios y el estrés acumulado y me ha dejado preparada para empezar de nuevo. Así que, lunes madrugar (mirándolo por el lado bueno, tuve más día para celebrar el cumpleaños), vestido con estampado blanco y negro, pelo milagrosamente bonito, lápiz de labios rojo y bien preparada para aguantar un lunes y lo que ello conlleva.

Felicitaciones aquí y allá, impresionante como de un momento a otro todo el mundo sabe que es tu cumpleaños y viene a saludarte, si es que en realidad son todos unos trozos de pan. Volver en autobús, encontrarme con más amigos allí y disfrutar del pequeño paseo desde la parada del autobús hasta casa. Abrir la cerradura y escuchar de fondo una melodía en piano, a lo lejos suena cumpleaños feliz. Mi madre había preparado la comida y me dio la bienvenida con la canción y una casa que olía a comida casera. La tarde fue para abrir regalos, contestar las felicitaciones telefónicas, visitar a mi abuela... y la apertura de regalos!

Mi hermana me recibió con un pequeño ramo de rosas blancas preciosas. Al fin puedo continuar leyendo la saga de Cazadores de Sombras (no me han regalado uno, sino dos) y el gran regalo (envuelto con un maxi papel de Mickey Mouse) fue mi Mac!! Mi ordenador me volvía ya loca, se notaban ya sus años... y estoy tan contenta. Tu y yo vamos a pasar muchas horas juntos, pequeñín (creo que esa no es la palabra para definirlo...).

Resumiendo, muchísimas gracias a todos de los que habéis hecho de mi 18 cumpleaños algo tan especial. Creo que estos 17 me han servido para definirme un poco más a mi misma, descubrirme poco a poco y decidir aquello que quiero, lo que me gusta y lo que no. ¡Los 18 acaban de empezar! Ya veremos que traerán.

Estefania, espero esa escapada a algún pub.